La primera fábrica europea capaz de producir semiconductores de 2 nanómetros abrió sus puertas este miércoles en el polígono de Riofrío, cuatro años después de la colocación de la primera piedra y con una inversión acumulada de 18.000 millones de euros entre capital privado y ayudas públicas.
La instalación, de 340.000 metros cuadrados, alberga seis salas blancas de clase ISO 1 y un sistema de recirculación que reutiliza el 92% del agua empleada en el proceso, según los datos facilitados por la compañía.
Menos dependencia, más plazos
El objetivo declarado del proyecto es reducir la dependencia de los fabricantes asiáticos, que hoy concentran cerca del 80% de la producción mundial de chips avanzados. La dirección técnica reconoce, sin embargo, que el rendimiento inicial de las obleas estará por debajo del que logran las plantas de referencia y que la curva de aprendizaje tomará al menos dos años.
"No hemos venido a ganar un trimestre. Hemos venido a que dentro de una década esta capacidad exista aquí."
Los primeros contratos firmados corresponden al sector de automoción y a fabricantes de equipamiento industrial, dos mercados menos exigentes en volumen que la electrónica de consumo pero con ciclos de compra más largos y previsibles.
El efecto Riofrío
El municipio, de 11.000 habitantes, ha visto duplicarse el precio de la vivienda desde el anuncio de la planta y ha aprobado un plan urbanístico de urgencia para 2.400 viviendas nuevas. La escuela de formación profesional local, reconvertida en centro de microelectrónica, ha pasado de 90 a 640 alumnos matriculados.
La segunda fase, aún pendiente de decisión final de inversión, duplicaría la capacidad de la planta y añadiría una línea de encapsulado avanzado. La compañía ha condicionado ese paso a la estabilidad del marco de ayudas europeo más allá de 2030.